lunes, 25 de abril de 2011

El café y la cafeína


(Publicado originalmente en: www.carioss.6te.net)

Justo en este momento estoy disfrutando de una espumosa y aromática taza de café espresso. Es increíble el placer que puede provocar un acto tan simple como es el de beber esta infusión; un regocijo excepcional y único que ninguna otra cosa podría darnos (especialmente después de pasar varios días bebiendo café americano, bueno, si a éste se le puede llamar café).

No cabe duda que el café, además de que nos vuelve a la vida, nos da luz, nos permite concentrarnos, nos da lucidez, nos reanima, nos da vigor y fuerza, nos permite recordar lo olvidado, nos otorga confianza, valentía y energía, y que gracias a él se inician proyectos, sueños se hacen realidad, se arremolinan multitudes, se ejercitan las mentes, se escriben novelas, se forjan catedrales y se componen sinfonías1.

La palabra café proviene del italiano caffe, este del turco kahve, y este del árabe clásico qahwah. Normalmente se utiliza para nombrar a la semilla del cafeto y a la bebida que se hace por infusión con esta semilla tostada y molida2. Evidentemente, “cafeto” se refiere a la planta del género Coffea, de la familia de las rubiáceas, cuya semilla es el café.

Cuenta la leyenda que Kaldi, un pastor de cabras etíope, notó que su rebaño no regresó a casa por la noche. A la mañana siguiente se encontró a los animales bailando alrededor de un arbusto brillante, de hojas oscuras y con frutos rojos. Él mordisqueó algunos de estos frutos y, según la leyenda, se unió a la danza. Kaldi compartió su descubrimiento con unos monjes vecinos que experimentaron con estos frutos. Hicieron una infusión pero el sabor era muy desagradable, así que todo fue lanzado al fuego. Las semillas de estos frutos se fueron secando y tostando; luego de un rato, la habitación se llenó de un sutil y agradable aroma. Un monje recogió los granos tostados y preparó con éstos una nueva infusión. Así apareció el café.

Esta es una historia poco creíble pero que pone de manifiesto una de las principales características de esta deliciosa bebida: la cafeína. Los no bebedores habituales de café siempre sacan a colación el tema de la cafeína y de sus supuestos perjuicios a la salud, así como el insomnio, el temblor y ansiedad que esta bebida les produce. Esto despertó la curiosidad por tratar de confirmar o refutar algunas de estas ideas tan arraigadas en la vox populi.

Cuando comento que yo tomo tres tazas de café espresso al día, no tardan en preguntarme si no me afecta “tanta” cafeína, ya que todos asumimos que el espresso al estar más cargado tiene mayor cantidad de cafeína. Y esto es verdad, ya que éste tiene una mayor cantidad de cafeína por mililitro que el café “normal” o de filtro (como el americano). Sin embargo, un aspecto que frecuentemente pasa inadvertido es que el volumen de un espresso es mucho menor que el de una taza de café convencional. Por lo tanto, cuando tomamos una taza de café americano consumimos una mayor cantidad de cafeína, a pesar de que es un café bastante más diluído e insípido. En la tabla de abajo se muestra el contenido de cafeína según el tipo de café.



"Claro que el café es un veneno lento; hace cuarenta años que lo bebo" Voltaire


Existen diversos artículos científicos sobre el tema de la cafeína y sus efectos en la salud. Sólo por mencionar algunos ejemplos:

·      Zhang y colaboradores (2011)3 encontraron que el consumo de más de tres tazas de café al día no se asocia con un incremento del riesgo de hipertensión, comparado con el consumo de menos de una taza al día. Aunque parece existir una ligera asociación con el consumo moderado (de una a tres tazas diarias).

·      Pelchovitz y Goldberger (2011)4, tras realizar una revisión bibliográfica sobre cafeína y arritmias cardiacas, no encontraron motivos para restringir el consumo de cafeína en personas con este padecimiento.

·      Choi y colaboradores (2011)5 no encontraron ninguna relación entre el consumo de cafeína, por hombres y mujeres, y el resultado de la fertilización in Vitro.

·      Butt y Sultan (2011)6 realizaron un estudio a gran escala llegando a las siguientes conclusiones:
o   El consumo de café se correlaciona inversamente con la diabetes mellitus, varios tipos de cáncer, Parkinson y Alzheimer.
o   Reduce el estrés oxidativo.
o   La cafeína y sus metabolitos favorecen un adecuado funcionamiento cognitivo.
o   La fracción lipídica del café, que contiene cafestol y kahweol, actúa como salvaguarda en contra de algunas células malignas a través de la modulación de las enzimas desintoxicantes.
o   Altos niveles de cafeína aumentan el colesterol en suero, lo que podría representar una amenaza para la salud coronaria (p. ej. infartos de miocardio o cerebral, insomnio y complicaciones cardiovasculares).
·      Gray (1998)7 asegura que no hay evidencias contundentes que confirmen que el consumo habitual de café provoque adicción. Sin embargo, el síndrome de abstinencia que manifiestan algunas personas (como dolor de cabeza o aletargamiento)8 ha generado un continuo debate sobre la posibilidad de reconocer la dependencia a la cafeína como un síndrome clínico.

Como conclusión podemos mencionar que existen pocas evidencias de riesgos en la salud por el consumo moderado de café en adultos; por el contrario, las investigaciones apuntan hacia efectos benéficos para la salud. No obstante, ¿cuánto café es moderado? Bien, en la literatura científica encontramos como referencia de un consumo moderado de cafeína entre 300 y 400 mg diarios (es importante considerar otras fuentes de cafeína como el chocolate, el té, los refrescos de cola, etc.). Además, el consumo de 500 a 600 mg diarios de cafeína parece no tener ningún efecto adverso en la mayoría de la gente (un reducido número de personas parece ser especialmente sensible a los efectos de la cafeína, por lo que necesitan adecuarse a su tolerancia y consumir bebidas descafeinadas si es necesario).

El tema del café se ha convertido, en los últimos años, en uno de mis temas predilectos. Podría decir que ha alcanzado el nivel de vicio, siempre que entendamos éste como “algo que nos hace gozar, sentir y hasta parecer locos, obsesos o perdidos”1. Esto significa que seguramente el tema del café será recurrente en estos relatos bucólicos, ya que este habitante del monte, el cafeto, es el responsable de producirnos el inmenso placer que encontramos en una taza de café.

Referencias:

1.    Montes de Oca, Pilar (2011) Presentación. En: ¡Cuidado! Café cargado. Editorial Otras inquisiciones.
2.    Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española.
3.    Zhang Z, Hu G, Caballero B, Appel L, Chen L (2011) Habitual coffee consumption and risk of hypertension: a systematic review and meta-analysis of prospective observational studies. American Journal of Clinical Nutrition (in press).
4.    Pelchovitz D and Goldberger J (2011) Caffeine and Cardiac Arrhythmias: A Review of the Evidence. The American Journal of Medicine, 124(4): 284-289.
5.    Choi J, Ryan L, Cramer D, Hornstein M and Missmer S (2011) Effects of Caffeine Consumption by Women and Men on the Outcome of In Vitro Fertilization. Journal of Caffeine Research, 1(1): 29-34.
6.    Butt M and Sultan M (2011) Coffee and its Consumption: Benefits and Risks. Critical Reviews in Food Science and Nutrition, 51(4): 363-373.
7.    Gray J (1998) Caffeine, coffee and health. Nutrition & Food Science, 6: 314-319.
8.    Chou T (1992) Wake up and smell the coffee. Caffeine, coffee, and the medical consequences. The Western Journal of Medicine, 157: 544-553.

No hay comentarios:

Publicar un comentario